Músicos y poetas de tradición oral en Kirguistán, Togo y Rusia han sufrido injerencias oficiales, detenciones y exilio, según una investigación de Global Voices que analiza las respuestas de los Estados frente a los artistas críticos.

Injerencias en Kirguistán

En septiembre de 2026, el tokmo akyn kirguís Aaly Tutkuchev afirmó que las autoridades centrales intervinieron para excluirlo del concierto oficial del Día de la Independencia en Talas. Tutkuchev declaró que se había «acostumbrado a que [el Gobierno] lo tachara», y añadió que los funcionarios no podían borrarlo «del corazón de la gente».

El gobernador de Talas negó que la exclusión de Tutkuchev respondiera a una censura política, asegurando en su lugar que la decisión se debió a un nuevo enfoque conceptual del programa del concierto.

Otros poetas de improvisación tradicional del país se han enfrentado a procesos penales. Bolot Nazarov, también tokmo akyn kirguís, fue detenido por las fuerzas del orden en 2022 y 2023 bajo acusaciones de robo de caballos y tráfico de drogas. Nazarov pasó meses en prisión provisional antes de ser absuelto de todos los cargos.

Detenciones en Togo

En África occidental, las autoridades togolesas han tomado medidas reiteradas contra el rapero Aamron. Las fuerzas de seguridad detuvieron al artista en su residencia de Lomé el 26 de mayo de 2025, después de que este convocara celebraciones públicas con motivo del cumpleaños del presidente Faure Gnassingbé.

Aamron quedó en libertad el 21 de junio de 2025. Días más tarde, entre el 26 y el 28 de junio de 2025, se desataron protestas políticas en todo Togo que causaron al menos siete víctimas mortales, de acuerdo con organizaciones de la sociedad civil. El 19 de septiembre de 2025, las autoridades volvieron a detener a Aamron. Tras este segundo arresto, la justicia le impuso control judicial y le retiró el pasaporte.

Exilio y precedentes históricos

Por su parte, la activista trans y música rusa Misha ha solicitado asilo en España y ha publicado un álbum titulado 'Everybody is Free'.

Los investigadores dedicados al análisis de la música política recuerdan que las fricciones entre gobernantes y músicos se remontan varios siglos atrás. Alan Finlayson, catedrático e investigador de canciones de protesta, señaló que las temáticas de la disidencia musical contemporánea conectan de lleno con las tradiciones históricas.

«Una constante que hemos observado a lo largo de los siglos son las críticas hacia quienes ostentan el poder: monarcas, mandos militares y parlamentarios», explicó Finlayson. «Durante más de 400 años, la sociedad ha cantado sobre la autocomplacencia, la holgazanería y el desinterés de sus dirigentes hacia la gente común».