Un sistema wifi en malla sustituye al rúter central único por una unidad principal conectada por cable al módem y uno o varios nodos satélite repartidos por la vivienda. Todos los equipos emiten bajo el mismo nombre de red (SSID) y los mismos parámetros de seguridad. A medida que el usuario se desplaza de una habitación a otra con su portátil o teléfono móvil, el sistema monitoriza la intensidad de la señal y transfiere el dispositivo al nodo más adecuado para gestionar el tráfico, evitando las reconexiones manuales habituales de las tecnologías más antiguas.

En qué se diferencia el enrutamiento en malla de los repetidores tradicionales

Por lo general, los repetidores wifi convencionales reciben la señal inalámbrica existente, la amplifican y la retransmiten con un nombre de red independiente. Dado que los repetidores estándar de una o dos bandas escuchan y transmiten por el mismo canal inalámbrico mediante radios semidúplex (half-duplex), reducen de inmediato el rendimiento máximo disponible hasta en un 50 % para cualquier dispositivo conectado a ellos. Además, los terminales suelen permanecer anclados al rúter original hasta perder la señal por completo, incluso si el usuario se encuentra justo al lado del repetidor.

Los sistemas en malla resuelven esta limitación gestionando todos los nodos como elementos coordinados dentro de una misma red local. Estos puntos de acceso utilizan estándares de comunicación como 802.11k, 802.11v y 802.11r, protocolos que permiten a la red compartir datos de telemetría sobre la calidad de la señal del cliente. Cuando la atenuación alcanza un umbral determinado, el sistema guía al dispositivo para que pase sin interrupciones a un nodo contiguo con menor latencia y mayor potencia de señal, lo que evita cortes en videollamadas o emisiones en directo.

El funcionamiento de la red de retorno o «backhaul»

Los datos que circulan entre un dispositivo y la conexión a internet deben viajar desde el nodo satélite hasta el rúter principal. El canal de comunicación que utilizan los nodos para comunicarse entre sí se denomina red de retorno o backhaul. El diseño de este enlace es el factor determinante de la velocidad final en las zonas más alejadas de la vivienda.

Los sistemas en malla de doble banda comparten su frecuencia de 5 GHz entre la comunicación con los dispositivos clientes y el enlace entre nodos. Con un tráfico elevado, este tiempo de emisión compartido genera una ligera latencia y reduce las velocidades punta. Por su parte, los sistemas tribanda incorporan una segunda frecuencia de 5 GHz o 6 GHz reservada en exclusiva como banda de retorno dedicada. Así, los terminales se comunican por una banda mientras los nodos transfieren la información interna por otra, preservando la velocidad íntegra de la línea contratada.

Para maximizar el rendimiento, la mayoría de los equipos en malla admiten también retorno por cable Ethernet. Al enlazar los nodos mediante cables Cat6, se suprime por completo el tráfico inalámbrico de gestión entre dispositivos, dejando todo el espectro libre para teléfonos móviles, tabletas y aparatos domóticos.

Dónde colocar los nodos para eliminar las zonas sin cobertura

La correcta configuración de una red doméstica depende en gran medida de su distribución física. Un error habitual consiste en ubicar el nodo satélite directamente dentro de la habitación donde falla la conexión. Si se coloca en una zona sin cobertura previa, recibirá una señal muy débil del rúter principal y retransmitirá esa conexión degradada a máxima potencia: el dispositivo mostrará una cobertura excelente en pantalla, pero la velocidad real de navegación será muy lenta.

Para colocar los nodos de forma eficiente conviene seguir varias pautas básicas:

  • Ubicar los nodos satélite aproximadamente a mitad de camino entre el rúter principal y la zona con mala recepción, asegurando que el nodo reciba al menos una señal de intensidad media desde el origen.
  • Situar los dispositivos en espacios abiertos y sobre superficies elevadas, como estanterías o mesas, en lugar de ocultarlos dentro de armarios o detrás de muebles metálicos.
  • Evitar colocar los nodos cerca de electrodomésticos voluminosos con componentes metálicos, muros de mampostería densos o espejos, ya que absorben y reflejan las ondas de radio.
  • Mantener los nodos satélite a una distancia no superior a una o dos estancias con tabiques convencionales para preservar la estabilidad del enlace en las bandas de 5 GHz.

Hacia dónde avanza la tecnología en malla

La llegada del estándar Wi-Fi 7 introduce la operación multienlace (MLO, por sus siglas en inglés) en los sistemas en malla de consumo. En lugar de seleccionar una única banda de frecuencia para el canal de retorno, MLO permite a los nodos agregar varias bandas inalámbricas de forma simultánea, combinando, por ejemplo, las de 5 GHz y 6 GHz. Esta tecnología redirige los paquetes de datos de manera dinámica para esquivar interferencias locales y reduce drásticamente la latencia en las redes inalámbricas de todo el hogar.